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ECLIPSE

lunes, 11 de agosto de 2008

El eclipse
Cuando la luna se come al sol, los indios kayapó disparan flechas de fuego hacia el cielo, para devolverle al sol la luz perdida. Los barí suenan tambores, para que el sol regrese. Los aymarás lloran, y a gritos suplican al sol que no los abandone. A fines del ‘94, hubo pánico en Potosí. Cayó la noche en plena mañana y quedó el cielo súbitamente negro y con estrellas. En aquel mundo helado de muerte, mundo del fin del tiempo, lloraron los indios, aullaron los perros, se escondieron los pájaros y se marchitaron las flores.
Helena estaba allí. Cuando el eclipse acabó y todos celebraron el fin del mundo, ella sintió que algo le faltaba en la oreja. Un arete, un solcito de plata, se le había caído. Ella buscó al pequeño sol por los suelos, durante largo rato, aunque sabía que no iba a encontrarlo jamás.


-CELEBRACIONES
Por Eduardo Galeano

  1. Blogger Licity Pub said:

    muy grato blog,
    a ver si nos sensibilizamos por las pequeñazas raíces de la naturaleza, y no lloremos sino que nos ocupemos de no dañarla.

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